martes, 23 de marzo de 2010

¿Por qué y para qué ser felices?

Desde que comencé a colaborar con este blog nos hemos centrado en diferentes aspectos que nos hacen mejorar nuestro bienestar personal y que potencian nuestra felicidad. Hemos hablado del optimismo como forma de reaccionar ante los acontecimientos vitales, seguimos profundizando en las experiencias del disfrute, como elemento sustancial que nos adorna los diferentes momentos del día a día y por últimos valoramos la importancia de aprender a vivir experiencias óptimas.

Pero todo esto ¿para qué?, pues tiene un principio, y esperamos que tenga un final, que es el objetivo por el que nos hemos propuesto escribir esta serie de artículos: SER MÁS FELICES.



Decía Woody Allen en Anni Hall que las personas felices son frívolas y vacías... no tienen ideas, ni nada interesante que decir. Hoy sabemos que esta afirmación es errónea ya que las pruebas científicas nos revelan la existencia de multitud de razones de peso que nos llevan a querer tener una mayor felicidad y un mejor bienestar psicológico.

S. Lyubomirky, E. Diener y L. King se han dedicado a intentar ver la importancia de la felicidad en nuestras vidas a través de la realización de multitud de estudios, es importante destacar de los resultados obtenidos, que ser más felices no solo nos hace sentir bien, sino que resulta que la felicidad viene acompañada de múltiples beneficios adicionales.

Las personas más felices resulta que son más sociables, tienen una mayor energía, son más generosas, están siempre dispuestas a cooperar y además por si fuera poco, caen mejor a los demás.

Por lo tanto, podríamos afirmar que las personas felices tienen más probabilidad de casarse y conservar su matrimonio, de tener una red social más rica en amigos, con lo que mejorarían su red de apoyo social. De la misma forma, son personas que manifiestan una mayor flexibilidad, siendo más ingeniosas a la hora de pensar, y a la vez mejoran su productividad en el trabajo. Su papel como líderes es destacable y afrontan las negociaciones con grandes probabilidades de éxito. Además está demostrado que su sueldo es mayor que el de las personas infelices. Algunos estudios han demostrado que las personas que han sido más felices en su época de estudiantes tienen mejor sueldo dieciséis años después que aquellas que eran mas infelices.

Pero vayamos más allá en esta justificación de la importancia de mejorar nuestro nivel de felicidad y de bienestar psicológico. Algunos países se han propuesto incrementar el bienestar de sus ciudadanos, Suiza por ejemplo, o incluso el Rey de Batán, un pequeño país budista del Himalaya, entre la India y China, ha planteado que la mejor manera de promover el desarrollo económico del país es mejorando los índices de felicidad de sus habitantes, valor que se medirá a partir de la medida de la Felicidad Interior Bruta, en vez de la medida puramente económica del PIB. Después de unos años de puesta en práctica de estas medidas se han generado beneficios para toda la población. Aunque la mayoría de los habitantes de Bután se dedica a la agricultura de subsistencia, tienen lo que necesitan (alimentos y atención médica para todos) y se han negado a obtener ganancias económicas que podrían poner en peligro su salud y la belleza de su medio ambiente, así como su situación de igualdad.

Como vemos, la felicidad es muy importante para las personas, ya que no solo nos da alegría, satisfacción, amor y respeto, sino que mejora otros aspectos de nuestra vida, como nuestro nivel de energía, nuestra salud física y mental, pero además potencia nuestra confianza en nosotros mismos con lo que mejorará nuestra autoestima. Todo ello, nos hará sentirnos mejor como personas, es decir, nos hará mejores personas, con lo que se beneficiarán nuestra familia, nuestros amigos y hasta nuestra sociedad.



Jose J. Rivero
Psicólogo y Experto en Formación
Terapeuta y mediador familiar en COF2000





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