martes, 6 de abril de 2010

Claves para una vida más feliz

Estimados amigos, hoy me encuentro delante del ordenador para profundizar un poco más en el concepto de la psicología positiva y como esta aúna esfuerzos para mejorar la vida de las personas, haciéndolas más felices, que no significa que sean menos infelices. Desde los inicios de la psicología se ha desarrollado miles de técnicas que centraban sus esfuerzos en hacer a las personas menos infelices, obviando que lo que se debería conseguir es que ellas mismas sean más felices y plenas en sus vidas.

Y esto ha hecho que las terapias psicológicas y psiquiátricas se hayan basado en bajar el nivel de infelicidad de las personas, sin plantearnos nunca intervenciones positivas, dejando de lado las debilidades de las personas para centrarse en sus fortalezas, es decir, aquello que las define y que les genera bienestar. Pero además, debemos de centrarnos en las cosas positivas que tiene el desarrollar una vida significativa.

Para ello la psicología positiva se ha centrado en estudiar a las personas que consideramos felices para saber qué características las hacia especiales, capaces de superar y poder con la adversidad. De estos trabajos realizados por los principales teóricos de la psicología positiva, se han obtenido algunos resultados que pasamos a comentar a lo largo de este artículo.

¿Qué hace a las personas más felices?
En los diferentes estudios realizados encontramos que existen tres maneras de afrontar la vida y que generan felicidad en las personas que las ponen en práctica. Por un parte estaría la vida basada en potenciar las emociones positivas, es decir, vivir bajo pequeñas explosiones constantes de felicidad. En un segundo lugar estarían aquellas personas que plasman un compromiso en su vida, son aquellas personas que centran su vida en la crianza de sus hijos, o en una vida dedicada al trabajo, centradas en un amor, en potenciar el tiempo libre, donde realizando estas tareas el tiempo se detiene para ellos. Y por último, están aquellas personas que afrontan una vida significativa.

Si nos centramos en el primer grupo de personas, estaríamos hablando de aquellas personas que centran su vida en cosas placenteras, en lo mejor que podamos encontrar en nuestra vida, planteando la experiencia de vivir muchas emociones positivas a la misma vez, y aprender aquellas habilidades que las potencian, es decir, tener conciencia de las emociones y aprender a distribuirlas a lo largo del tiempo, pero habría que mencionar que este tipo de vida placentera tiene tres grandes problemas: en primer lugar, según multitud de estudios realizados demuestran que la emoción positiva es hereditaria, y explica solo el 50% de nuestra felicidad en las personas que la han desarrollado plenamente, y que las habilidades que les permiten controlar esas emociones solo aumentan este estado entre un 10 y un 15 por. En segundo lugar, la emoción positiva se habitúa, muy rápidamente, es decir, por ejemplo, cuando dos personas se casan sienten un estado de felicidad inmensa que dura apenas dos años, y posteriormente vuelven a una línea base, esto hace que las parejas que no se sepan adaptar puedan separarse muy fácilmente, a este concepto se le conoce como la adaptación hedonista.

En el segundo plan de vida, nos encontramos a aquellas personas que plantean toda su vida entorno a actividades y acciones marcadas por el compromiso. Son aquellas personas que se dedican planamente a un trabajo, que viven esa actividad como propia, aquellas madres que dedican su vida a sus hijos, los ven crecer y su tiempo se detiene, pero que al mismo tiempo su vida amorosa es un desastre, ¿podríamos decir que son felices?. Pues sí, experimentan el flujo, del que hablamos en el artículo que se titula disfrutar de las pequeñas cosas.

En tercer lugar estarían las experiencias significativa y aquí nos vamos a centrar en aquellas personas que aplican las fortalezas humanas como aspectos relevantes de la vida, son capaces de saber ¿qué les hace fuertes como seres humanos?, (les remito al artículo de virtudes y fortalezas humanas). Esta es la más ansiada por todos, aquí nos centramos en conocer nuestras virtudes como seres humanos y potenciarlas, por ejemplo, el altruismo, existen muchas personas cuya fortaleza es ayudar a los demás y eso les genera bienestar, les genera felicidad, se sienten bien desarrollando actividades altruistas, de la misma manera sucede con aquellas personas cuya fortaleza son las relaciones sociales, y si las potencian se sentirán felices, Seligman siempre pone el ejemplo de una persona que trabajó durante años embolsando productos en un supermercado para pagarse sus estudios, al principio volcaba todas sus habilidades para intentar disfrutar con la tarea pero no lo conseguía, hasta que descubrió que su fortaleza principal eran las relaciones sociales, y empezó a conversar con los clientes, y eso le llevó a ser nombrado en varias ocasiones el empleado del mes ya que comenzó a hacer significativa su labor y su vida.

Para concluir me gustaría plantearles un ejercicio centrado en la vida placentera y en potenciar las emociones positivas, para ello os voy a sugerir que imaginéis un día placentero, un día hermoso donde todo esté en armonía con vosotros, utilicen toda vuestra conciencia en visualizar ese día, veréis como vuestro grado de felicidad aumenta, si este ejercicio lo repetimos a diario, comenzaremos a experimentar emociones positivas, así aprenderemos a utilizarlas y a controlarlas, y ello nos ayudará a potenciar nuestro bienestar psicológico.

Jose J. Rivero
Psicologo experto en formación
Terapeuta en el COF2000
Profesor de psicología general y
evolutiva en el ISTIC sede en Tenerife.


Imagen tomada de samirsaba.wordpress.com/2009/02/

1 comentario:

  1. Tomo buena nota de esa propuesta y propongo reflexión sobre lo temporal de la vida, sobre la perspectiva de la muerte. Creo que, al contrario de lo que se piensa, puede aportar un valor positivo en la vida ya que nos "relativiza", quita muchísima importancia a muchos "grandes" (¡!) problemas del día a día.

    Saber que somos "temporales", que tenemos "fecha de caducidad", al menos en mi caso, me vuelve a colocar en el aquí y ahora permitiéndome separar la "bobería", el "ansía viva" (que diría José Mota en su magnífico programa de humor de los viernes -lo recomiendo-) y centrarme en lo que de verdad me importa, en lo que de verdad me hace feliz.

    Hermoso artículo, como siempre.

    :)

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