lunes, 10 de mayo de 2010

Proyéctate hacia el futuro

A lo largo de estas tres últimas semanas nos hemos dedicado a tratar tres aspectos relevantes dentro del bienestar personal,es decir de la felicidad como valor más abstracto, específicamente en el primer artículo nos centramos en el valor del pasado a la hora de generar en nosotros valores positivos de felicidad, seguidamente la semana pasada vimos la importancia de vivir hoy, ahora, valorando la importancia de aprovechar el presente, centrando nuestra atención en los diferentes instantes que nos pueden generar felicidad.
Desde el abordaje de esta trilogía de artículos, hemos visto que la proyección en el futuro es importante, el vernos realizando cosas, teniendo éxitos, en definitiva, siendo felices:

“Un objetivo en la vida es el único tesoro que merece la pena encontrar”.
Robert Louis Stevenson.

Siguiendo la frase de Robert Louis debemos de plantearnos objetivos futuros en nuestra vidas y tener metas, ello nos genera bienestar y por lo tanto, nos hace felices, por lo tanto cabría hacernos la siguiente pregunta: ¿por qué el perseguir objetivos es tan importante?

Para responder a esta pregunta debemos entender que los objetivos son tan importantes ya que de ahí se generan nuestras metas, nuestros sueños, nuestras ilusiones, nuestro optimismo hacia la actitud con la vida. Vivir sin sueños reduce los índices de felicidad, y sin embargo, la rutina y la costumbre nos hacen vivir sin ellos.

Por esa razón es importante perseguir nuestros objetivos, ya que de esa manera tomas el control sobre nuestras vidas. De la misma manera el tener objetivos y sueños aumentan nuestra autoestima y nos hacer sentirnos confiados y eficaces.
De la misma manera, el tener una meta definida nos brinda la posibilidad de generar emociones positivas, que nos permiten tener el ánimo alto, no solo porque aumenta nuestra felicidad sino porque generan altos índices de motivación, en definitiva, los objetivos son la chispa que nos hace caminar cada día.

Llegados a este punto, cabría mencionar que otra de las razones para tener objetivos e intentar conseguirlos nos ayuda a estructurar mejor nuestra vida, nos plantea responsabilidad, nos hace planificarnos para llevar a cabo las acciones, haciendo que nos encaminemos hacia buen puerto. Además, nos exige que aumentemos nuestras relaciones con los demás, amigos, profesores, colegas, socios, etc. Y estas relaciones inducen felicidad por si solas, ya que generamos nuevos grupos sociales a los que pertenecemos, y conseguimos más soporte social a la hora de afrontar problemas personales.

Pero ¿qué tipos de objetivos nos marcamos en nuestras vidas?
Principalmente nos centraremos en conseguir objetivos propios, intrínsecos que nos motiven realmente, que nos apasionen y nos resulten satisfactorios a la hora de esforzarnos en conseguir una meta. Sin embargo, los objetivos externos, es decir, los que motivan a los otros, no nos proporcionan el mismo índice de felicidad. Ya que principalmente se apoyan en cubrir las necesidades de los otros, y no las nuestras, lo que hace que salvo que queramos potenciar el altruismo, no nos ayuda a proyectarnos en el futuro.
Para que tus objetivos sean tuyos, tienes que elegir los que sean adecuados para ti, a tu personalidad, por ejemplo, si eres una persona extrovertida plantéate estar con gente, potenciar tus relaciones, y no te plantees un objetivo extrínseco como poseer dinero, ya que en un primer momento generará en ti emociones positivas como el placer pero no será estable. Sin embargo, el estar rodeados de personas si te hará feliz siempre, incluso cuando las penurias económicas puedan aparecer.

Pero además, te recomiendo que tus objetivos sean complementarios con los de las personas que te importan, por ejemplo tu pareja, imaginemos que tu deseas sacar a flote tu empresa y tu pareja le gusta la filantropía, existe un desajuste entre las metas de ambos, ya que tú te centrarás en sacar adelante tu empresa pero irás en contra de los objetivos de tu pareja. Con lo cual generará dificultades y emociones negativas.
También tenemos que saber que esos objetivos deben de ser flexibles y adecuados, pues a nuestra forma de pensar en cada momento, o a nuestra edad por ejemplo, no debemos plantearnos un objetivo de escalar el Everest con 80 años pues no tiene mucho sentido y el no conseguirlo nos generará frustración, cualquier meta que nosotros verdaderamente deseemos será positiva para nosotros si realmente la deseamos y nos generará la misma felicidad que escalar el Everest.

Para terminar, debemos de tener claro que lo importante es que nuestros objetivos sean propios, TUYOS, no los de otros. Muchas veces hipotecamos nuestros objetivos por los de nuestros compañeros de trabajo por ejemplo, junto con esto, también debes de dedicarte a ellos con pasión, ya que cada objetivo a conseguir tiene unos costos, y esos costos serán duros si no nos dedicamos a ellos con pasión, lo importante es tener sueños de que vamos a conseguir ese objetivo, que es posible, para poder así motivarnos y seguir intentándolo aunque a veces pensemos que estamos tan lejos de él que es imposible para nosotros. Y por último y no menos importante, sería conveniente dividir nuestro gran objetivos en pequeñas metas a ir consiguiendo poco a poco a lo largo del proceso que nos hayamos trazado, ya que cada vez que consigamos un mini-objetivo, tendremos una recompensa en forma de emociones positiva que nos aumentará la motivación para seguir luchando por nuestro objetivo final.

Jose J. Rivero
Psicologo
Experto en formación.
Terapeuta familiar con el COF2000


*Imagen tomada de blogs.clarin.com

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