martes, 18 de mayo de 2010

Nuestra manera de Sentir.

Estimados amigos esta semana vamos a comenzar una nueva serie de artículos enfocados siempre desde la disciplina de la psicología positiva, donde nos centraremos en ver la importancia de las emociones positivas en nuestra vida. Para ello, hoy comenzaremos definiendo lo que entendemos por emociones y la diferencia que existe con los sentimientos, además vamos a describir los dos tipos de emociones con las que nos podemos encontrar, que son las emociones negativas y las positivas. Evidentemente, desde la psicología positiva no centraremos en potenciar en nosotros las emociones positivas y neutralizar o controlas nuestras emociones negativas, ya que aportan un valor importante a nuestro bienestar personal y psicológico.
Antes de ahondar un poco más en el tema que nos ocupa hoy podríamos plantearnos la siguiente pregunta:
¿Qué es una emoción?.
Para definir las emociones podríamos acudir a diferentes fuentes, pero nosotros nos vamos a centrar en dos características que la definen, por una parte la entendemos como una expresión afectiva generalmente intensa, de presentación más o menos brusca y que va siempre acompañada de manifestaciones físicas. Pero también nos podríamos centrar según la definen algunos como sentimientos intensos que se dirigen a algo o alguien.

Por lo tanto, por una parte vemos que es una expresión afectiva, normalmente intensa, es verdad, normalmente cuando sentimos una emoción como el amor, las sensaciones físicas y psíquicas que experimentamos se basan principalmente en sensaciones muy fuertes, cuando decimos que no podemos concentrarnos, que nuestro estómago es como si estuviera lleno de mariposas, etc. Pero además, hemos visto como esas emociones se presentan de manera brusca, acompañada de manifestaciones físicas, que entendemos que van dirigidas hacia alguien, por lo tanto, vemos esa connotación social de la emociones como factor determinante en las relaciones sociales. Por ejemplo, la alegría es una emoción, que expresamos a través de la sonrisa, pero al mismo tiempo, la sonrisa es una expresión facial genética y transcultural, es decir, todos los seres humanos la tenemos, y su utilización es social, ya que si observamos un bebé y muestra un reflejo de sonrisa, es decir, práctica su sonrisa social con nosotros, inmediatamente, nosotros le respondemos y le afirmamos el significado social y gratificante de la misma.

Pero, ¿es lo mismo una emoción que un sentimiento?

Emoción y sentimiento casi se utilizan como sinónimos en el lenguaje coloquial e incluso en el lenguaje científico diferentes autores utilizan diferentes atributos para diferenciarlos, de ahí su general confusión.

Podríamos decir, que las emociones son reacciones afectivas, más o menos espontáneas, ante eventos significativos. Implica una evaluación de la situación para disponerse a la acción. La duración de una emoción puede ser de algunos segundos a varias horas.
Lazarus (1981) define los sentimientos como el componente subjetivo o cognitivo de las emociones, es decir la experiencia subjetiva de las emociones. En otras palabras, la etiqueta que la persona pone a la emoción.

Las diferentes investigaciones realizadas han puesto de manifiesto que las emociones impactan en nuestro cerebro, concretamente en las regiones de la amígdala y la corteza insular. Pero también ha demostrado que no estamos indefensos ante ellas, porque dependiendo de la actitud que tomemos ante determinadas situaciones podemos controlar la actividad neuronal que las emociones nos provocan. Gracias a dichas actitudes podemos aumentar nuestro bienestar, y disminuir el impacto de las situaciones dolorosas.

Tipos de Emociones:
Las emociones negativas :

Son emociones que nos bloquean, que nos impiden actuar, llevar a cabo planes de futuro y mejora de nuestra vida, nos impiden relacionarnos de manera adecuada y además nos generan un alto nivel de sufrimiento. En un principio, estas emociones cumplían una labor adatativa y de supervivencia, por ejemplo, la respuesta de estrés, y la ansiedad diseñadas biológicamente para afrontar la huída, por ejemplo ante un predador, nuestro ritmo cardiaco se acelera y nos produce una adaptación ante la huída, de la misma manera pasa con el miedo, cuando nos acecha un peligro, nos quedamos inmovilizados ante el mismo, respuesta adaptativa ante multiples predadores que no observan el movimiento, pero, actualmente nuestros peligros no tienen están tan definidos y es difícil saber cuando salir corriendo ante una situación de desempleo, o ante una subida de los impuestos. Entre las emociones negativas más vistas tendríamos las siguientes:
Abatimiento, aborrecimiento, acritud, aflicción, animosidad, ansiedad, aprensión, aversión, cólera, congoja, culpa, desden, desesperación, desprecio, disgusto, dolor, engreimiento, envidia, exasperación, extravagancia, fastidio, furia, hostilidad, humillación, indignación, irritabilidad, menosprecio, miedo, mortificación, nerviosismo, orgullo, pena, pesar, pesimismo, remordimiento, resentimiento.

Las emociones positivas:
Mientras que las emociones negativas restringen el repertorio momentáneo de pensamientos y acciones del sujeto, efecto claramente adaptativo en situaciones de riesgo vital que requieren una acción rápida para sobrevivir, las emociones positivas, al no estar vinculadas a dichas situaciones de riesgo vital, amplían el repertorio momentáneo de pensamientos y acciones. Nos fortalecen como personas y potencian nuestro bienestar generando grandes valores de felicidad. De la misma manera, nos incitan a actuar.

La Psicología positiva plantea la existencia y clasificación de las emociones positivas, como queda en el siguiente esquema:

DEL PASADO: orgullo, satisfacción.

DEL PRESENTE: seguridad, alegría, fluidez (absorción absoluta y placentera en la tarea), elevación (fuerte afecto ante actos positivos de otros, con deseos de mejoras personales), tranquilidad, entusiasmo, placer, euforia.
DEL FUTURO: optimismo, esperanza, confianza.

Sin más, os dejo con esta pequeña introducción al mundo de las emociones positivas, que seguiremos afrontando a lo largo de los diferentes artículos.



Jose J. Rivero
Psicologo experto en formación.
Terapeuta familiar en el COF2000.

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