lunes, 7 de junio de 2010

De Las Emociones, La empatía y Las Neuronas Espejo

La empatía como vimos en el artículo que trataba el tema de las virtudes y fortalezas humanas, es una fortaleza enmarcada en la virtud humana y transcultural de El amor y la humanidad, entendiendo las fortalezas como rasgos morales de fácil adquisición, se forjan con el tiempo y la práctica, la perseverancia, la buena educación y dedicación. Para desarrollar las fortalezas en la vida diaria estamos hablando de un proceso de toma de decisiones, el fomentarlas no supone un aprendizaje sino más bien guarda relación con el descubrimiento, la creatividad, entendida como la capacidad de crear, de producir cosas nuevas y valiosas. Relacionándola con la Inteligencia emocional, personal y social, en la que la persona tiene que ser consciente de las emociones y sentimientos tanto de uno mismo como de los demás, saber como comportarse en las diferentes situaciones sociales, saber que cosas son importante para otras personas, tener empatía, etc.

Centrándonos más aún en el concepto de empatía, la definimos como la capacidad de entender los pensamientos y emociones ajenas, de ponerse en el lugar de los demás y compartir sus sentimientos.
No significa que pasemos por las mismas vivencias y experiencias para entender mejor a los que nos rodean, sino ser capaces de captar los mensajes verbales y no verbales que la otra persona nos quiere transmitir, y hacer que se sienta comprendida de manera única y especial.

Esta definición de empatía fue desarrollada después de explicar las conductas que los seres humanos desarrollamos a la hora de entender y compartir las emociones de los demás, es asombroso ver como cada conducta tiene explicación a nivel cerebral, y dicha explicación la muestran los descubrimientos desarrollados por Giacomo Rizzolatti y Corrado Siniguaglia, en su obra Las neuronas espejo: Los mecanismos de la empatía emocional. En dicha obra se explican la importancia de las neuronas espejo a la hora de relacionarnos con los demás, es como si el sistema nervioso estuviese preparado para reaccionar a los demás, de manera que una serie de neuronas responden ante la interacción humana, tanto a la hora de realizar una acción concreta como a la hora de mantener una conversación.
Pero lo sorprendente de esto, y que afianza el concepto de la conducta empática, se produce en los comportamientos donde entran en juego las emociones.

Parecer ser que los circuitos neuronales que se activan en las persona que expresa emociones y tiene diferentes sensaciones, de la misma manera se activan automáticamente en la persona que observa o recibe dichas emociones y sensaciones. Por lo tanto, este observador realiza una simulación automática, inconsciente y sin inferencias de las emociones y sensaciones llevadas a cabo y vividas por el observado. Si nos vamos al concepto de empatía nos planteamos que las personas comparten las emociones, ya que uno las comparte y el otro las simula cerebralmente a través de las neuronas espejo. Esta respuesta emocional compartida de activación neuronal y la simulación emocional que lo acompaña constituyen una base biológica fundamental para comprender la mente del otro.

Efectivamente, este hallazgo es importante ya que de alguna manera nos abre una nueva luz en la respuesta emocional, por lo tanto, los seres humanos estamos abiertos a sentirnos, por así decirlo, pero, claro evidentemente, todo no es perfecto, efectivamente, lo ideal es que todos sintiéramos el dolor de la misma manera, que según parece así lo hacemos, pero a mi me cabe como terapeuta hacernos las siguiente pregunta: ¿Pero interpretamos todos el dolor de la misma manera?. La respuesta inmediata parece ser la misma en función de las conductas de las personas y de la diferente manera en que empatizamos unos con otros, pero esto no sucede solo con el dolor, sino también con la alegría. De la misma manera podríamos preguntarnos como nos deprimimos si solo los demás nos hacen felices ya que la respuesta emocional de las neuronas espejo puede hacernos salir de la tristeza, por lo tanto, la solución terapeútica sería acoplemos en nuestras vidas a personas eminentemente felices.

Las posibilidades que alberga el descubrimiento de las neuronas espejos es importante, ya que abre un nuevo camino en el estudio de las relaciones humanas, pero no olvidemos, que son espejo de lo que ven, y actualmente, la visión que tenemos de las neuronas espejo, es corta.

Cada mañana cuando me levanto y acudo a mi trabajo me relaciono con multitud de personas con las que interactuamos, los saludamos, expresamos nuestras opiniones y probablemente planifiquemos el realizar alguna actividad conjunta. Efectivamente, parece que la interacción es automática y el encuentro fue fluido, el éxito del encuentro demanda cierto tipo de destrezas cognitivas. Posteriormente intuimos sus motivaciones, sus sentimientos y sus creencias por debajo de su comportamiento individual, de forma rápida y correcta, mientras pensamos y realizamos teorías sobre lo conveniente o no de mantener una conversación con una persona. Por ejemplo, la hora un factor ambiental, puede hacer que no mostremos interés por una persona aunque hayamos conectado emocionalmente con ella. Cuantas veces pasamos de largo por no involucrarnos.

Nuestra mente es más compleja en su funcionamiento que un determinado grupo de neuronas que posiblemente jueguen un papel esencial en la interpretación del estado emocional de la otra persona, pero esto no funciona en el vacío, tanto los factores ambientales como sociales, y actualmente para muchos teóricos y científicos los espirituales, juegan un valor tan importante como nuestra biología, el reduccionismo cientificista en el que andamos actualmente, se empiezan a convertir en los arboles que no nos dejan ver el bosque.




Jose J. Rivero


Psicólogo.


Experto en formación.


Terapeuta Familiar.





http://farm2.static.flickr.com/1390/1038311913_fc2b599d45.jpg

No hay comentarios:

Publicar un comentario