martes, 1 de junio de 2010

Conoce tus emociones

La inteligencia emocional es la capacidad para reconocer sentimientos propios y ajenos, y el conocimiento para manejarlos. El término fue popularizado por Daniel Goleman, con su célebre libro: Inteligencia Emocional, publicado en 1995. Goleman estima que la inteligencia emocional se puede organizar en cinco capacidades: conocer las emociones y sentimientos propios, manejarlos, reconocerlos, crear la propia motivación, y gestionar las relaciones.
Aunque el concepto inteligencia emocional apareció por primera vez desarrollado en 1990 en un artículo publicado por Salovey y Mayer. Estos autores resaltan que nuestras capacidades de percepción, comprensión y regulación emocional son de vital importancia para la adaptación a nuestro entorno y contribuyen sustancialmente al bienestar psicológico y al crecimiento personal, independientemente del nivel cognitivo o el rendimiento académico del alumnado (Salovey y Mayer, 1990; Mayer y Salovey, 1997).
Uno de los modelos que mejor ha integrado estas premisas y está abordando el estudio científico de la inteligencia emocional es el propuesto por Mayer y Salovey (Mayer y Salovey, 1997; Mayer, Caruso ySalovey, 1999). Para estos autores la inteligencia emocional (IE) es:

“La habilidad para percibir, valorar y expresar emociones con exactitud, la habilidad para acceder y/o generar sentimientos que faciliten el pensamiento; la habilidad para comprender emociones y el conocimiento emocional y la habilidad para regular las emociones promoviendo un crecimiento emocional e intelectual” (Mayer y Salovey, 1997).

En este punto podríamos decir si es importante qué entendemos por ejercer el control de nuestras emociones. Entendemos que esta capacidad nos ayuda a adecuar las expresiones emocionales a la situación y el momento donde se da la conducta que estamos desarrollando. Lo que no podemos hacer es entender que este control se centre en reprimir nuestros sentimientos ya que esto nos afectaría negativamente a nuestro bienestar personal.

¿Qué es la Inteligencia emocional?

El sentir una emoción ante un hecho, es una reacción natural del ser humano que nos hace darnos cuenta que estamos vivos y nos ayuda a relacionarnos con los demás, por lo tanto no tenemos que sentirnos mal cuando experimentamos alguna de ellas.
Cada día estamos expuestos a diversas situaciones que nos generan una variedad de emociones, expresar una emoción por lo que estamos sintiendo forma parte de nuestra naturaleza humana y nos ayuda a que las demás personas nos conozcan mejor y puedan también comprendernos.
Existen emociones negativas y positivas, las negativas como el odio, la ira, la cólera nos hacen sentir mal y nos ocasionan dificultades en nuestra relación con los demás. Otras como la tristeza, la pena, nos quitan fuerza y vitalidad para continuar con nuestras actividades diarias. Muchas veces cuando tenemos una emoción negativa nos reprimimos y esto nos perjudica porque esta emoción y este malestar puede acompañarnos durante mucho tiempo. En cambio las emociones positivas como la alegría, el amor, el optimismo, nos hacen sentir bien y nos llenan de energía y fuerza. Es por eso que debemos tratar de experimentar más emociones positivas que negativas.
Por otro lado las personas tenemos diversas formas de reaccionar ante una misma situación, algunos pueden reaccionar de una manera intensa y otros de manera tranquila y esto tiene que ver con muchos factores como la personalidad, la crianza, la cultura, etc. El saber cómo expresarlas requiere que seas capaz de controlarlas y darle una forma de expresión adecuada. A esto se le llama autocontrol emocional.

¿CÓMO ES MI INTELIGENCIA EMOCIONAL?

• Hasta qué punto conozco mis propios sentimientos? ¿Hasta qué punto conozco los sentimientos de mi familia? Piensa en algún problema reciente que haya surgido en la familia. ¿Cómo te sentiste al respecto, o sus hijos, u otras personas involucradas en ese problema?.
• Qué grado de empatía experimento hacia los demás? ¿Soy capaz de expresarlas? ¿Cuándo fue la última vez que así lo hiciste? ¿Estoy segura de que los demás son conscientes de lo que estoy haciendo? ¿Soy capaz de comprender los puntos de vista de los demás incluso durante una discusión?
• ¿Cómo hago frente a la ira, la ansiedad y otras formas de estrés? ¿Soy capaz de mantener el autocontrol cuando soy víctima del estrés? ¿Cómo me comporto después de una jornada muy dura? ¿Cómo me comporto después de una jornada muy dura? ¿con qué frecuencia les hablo a gritos a los demás? ¿Cuáles son mis mejores y peores momentos? ¿varían éstos de un día a otro?.
• ¿Qué objetivos me he fijado para mí mismo y para mi familia? ¿qué planes he trazado para lograrlos?.
• ¿Cómo abordo las situaciones interpersonales problemáticas de todos los días? ¿Escucho de veras lo que dicen los demás? ¿hago qué la gente reflexione sobre lo que está diciendo? ¿abordo los conflictos con los demás de forma sensata? ¿considero las alternativas antes de decidir una vía de acción?.
• Después de haberte contestado cada una de estas preguntas, piensa en tus áreas de fuerza, aquellas en las que seas realmente bueno o buena. Date una palmadita en la espalda por poseerlas. Además piensa en las áreas potenciales a cambiar en las que quieras centrarte. Piensa en qué momentos del día es más probable que lo hagas. Esas pautas resultan muy importantes porque te ayudarán a nadar a favor de la corriente, en oposición a cuando tratamos de nadar en contra.
• Un ejercicio que suele dar buenos resultados a la hora de interpretar las emociones es practicar con películas, principalmente centrándonos en diferentes momentos haciéndonos las siguientes preguntas:
1. Cómo se siente el personaje principal.
2. Cómo se sienten y qué piensan los demás personajes.
3. Cuáles son los objetivos de los diferentes personajes, y cuáles crees que puedan ser los planes de los personajes al respecto.

Jose J. Rivero
Psicólogo Experto en Formación
Terapeuta Familiar en el COF2000

Imagen tomada www.nueva-acropolis.es/.../img/emociones.jpg

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