viernes, 16 de julio de 2010

Mi bienestar es su felicidad.

Después de unos día donde he estado absorto en el diseño, preparación y presentación de un curso sobre familia y felicidad, retomo el día a día de nuestra relación con la blogosfera, intentando centrar la atención esta semana ante una duda que me planteó un alumno de dicho curso, relacionada con nuestra autoestima y nuestra felicidad. Entendemos que nosotros como personas debemos de proyectarnos hacia los demás, ya lo comentaba en otro artículo, donde relacionábamos las relaciones sociales y familiares como enriquecedoras y creadoras de bienestar psicológico. Si hacemos caso a los estudios de neurociencia acerca de la neuronas espejos, las que indican que somos seres sociales por naturaleza, nos plantearemos que el poseer una buena red social es importante, pero y nosotros no jugamos ningún papel en esa red social, no somos un lugar importante donde descansan y se apoyan los diferentes miembros de esa red social. Al igual que los demás son importantes para mí, ¿yo no soy importante para los demás? no soy espejo de los demás en cierto sentido. Por lo tanto, y siguiendo ese razonamiento, mi estado de ánimo influirá en esa red de redes, en mis amigos, en mis familiares, en mi pareja, etc. Por ello, planteo la importancia de la proyección que hacemos a los demás desde nosotros mismos.

Todos las personas tenemos una imagen de nosotros mismos. No siempre somos conscientes de dicha imagen, pero ésta refleja el valor que nos damos a nosotros mismos, e influye en la imagen que percibimos que tienen los demás de nosotros y como nos sentimos en relación a los demás.

Todas las decisiones que tomamos lo que hacemos, nuestros amigos y colegas, las actividades que hacemos, etc., están relacionadas con el resultado de dicha valoración, es decir, con nuestra autoestima o más bien, con el nivel de nuestra autoestima. Por esto debemos de conocer como es nuestra autoestima, sus tipos y la manera de fortalecerla y esa es la imagen que proyectamos ante los demás.
La autoestima elevada es una actitud ante la vida, basada en la confianza en mí mismo y en la satisfacción que siento, por ser lo que soy, y eso es lo más importante de nuestra vida, saber quien soy ya que me fortalecerá como persona y me ayudaré a ser mejor persona.

Significa estar a gusto conmigo mismo y con mi vida en general, aunque haya aspectos que no me gusten y que quiera cambiar. Y este bienestar no tiene que ver con nuestra clase social, ni si somos ricos o pobres, o que hayamos tenido pocas o muchas oportunidades en la vida. Tampoco es pensar que estoy satisfecho, porque creo que soy perfecto o porque lo tengo todo a nivel económico o social.
Para ello tenemos que tener la convicción de que soy capaz de salir adelante en la vida y poder resolver los problemas que se me presenten o de buscar la ayuda necesaria para solucionarlos. Por ello he de aprender a reconocer mis errores para corregirlos y en la medida de lo posible, no volver a cometer esos mismos errores. Sabiendo que voy a cometer otros y que me voy a tener que enfrentar a sus consecuencias.
Además he de entender que los errores no me cambian, ni me hacen inferior, sino que el aprendizaje que realice ellos me fortalecerán como personas, ya que me ayudarán a reaccionar ante situaciones similares.
Por esta razón, una persona con autoestima alta no niega los problemas, fracasos, errores y sufrimiento, ya que son parte de la vida y al mismo tiempo se siente capaz de enfrentarlos y superarlos. No les teme, porque está convencido de que los resultados de sus experiencias y conductas, sean positivos o negativos, no cambian su valor como persona. Esto nos hace plantearnos que una autoestima elevada está basada en la capacidad de vivir el sufrimiento y los momentos difíciles y superarlos.

Es importante tener en cuenta que el tipo de autoestima que tenemos, determina cómo nos vemos a nosotros mismos, qué pensamos y sentimos respecto a esa autoimagen que tenemos, el grado de autoaceptación o rechazo y cómo es la imagen que proyectamos a los demás. Por esa razón toda nuestra vida, nuestros éxitos y fracasos, relaciones y actividades, están relacionados, en mayor o menor grado, con el nivel de autoestima que tenemos.

Hace unos días en un curso que impartía en el ISTIC en Tenerife, sobre matrimonio, familia y felicidad, planteaba como muy importante en nuestras vidas el potenciar el diálogo interno, lo que Wundt bautizó como la introspección, el mirarnos para dentro, nosotros crecemos y nos proyectamos hacia los demás, como decía el propio Frankl, solo desde nuestro bienestar tenemos la capacidad de proyectarnos hacia los demás.

Actualmente, se plantea que el ser humano es social por naturaleza y biología, un ejemplo claro son las neuronas espejo, nos preparan para la interacción social, pero es importante saber que el tipo de interacción social, que me refuerza como ser humano, depende muy mucho de mi mismo, de mi bienestar personal, de mi crecimiento como persona, es verdad, que el poseer relaciones sociales aumenta nuestro nivel de felicidad, pero solo podré experimentar una buena relación social partiendo de mi mismo.

El diálogo interno es el que tenemos con nosotros mismos y es la causa de muchos de nuestros sentimientos y conductas. Por esa razón es fundamental para potenciar nuestro cambio personal el poder controla y potenciar esos pensamientos negativos y autocríticas para mejorar nuestra autoestima y lograr lo que deseamos.

Para controlar esos pensamientos negativos sobre mi, lo primero que debo de hacer es reconocerlos, saber cuales son y ahí es importante potenciar el diálogo interno, pero no como autocrítica, sino como experiencia de crecimiento personal. Para ello recomendamos el poder detectarlos. Aquí podríamos utilizar una pequeña libreta donde los apuntemos, y posteriormente nos centremos en razonar la realidad de dicho pensamiento. Por último, deberíamos cambiar el sentido del mismo.

Un ejemplo, yo puedo pensar que todo lo que hago en mi vida lo hago mal ya que no soy capaz de conservar un trabajo, por esa razón me siento mal, y mi imagen personal se reciente, pues una vez detectado ese pensamiento debo de razonar si eso es verdad. El momento donde realizo ese análisis debe de coincidir con un momento donde mi estado de ánimo no esté mermado, sino al contrario, que me sienta bien o por lo menos no me sienta mal conmigo mismo. En ese momento, miraré la realidad de lo que estoy planteando y decirme que no mantengo un trabajo no por mi, sin por la situación socio-laboral actual, cambiamos la responsabilidad de la acción, a eso lo conocemos como atribución, que la abordaremos la semana próxima, y que nosotros siempre hemos tenido un trabajo y normalmente lo hemos mantenido, también podríamos pensar que además las demás personas tienen vidas laborales muy parecidas a la mía. Y por último transformo ese pensamiento negativo en positivo, "mi inestabilidad laboral ha hecho que conozco diferentes realidades y que potencie muchas amistades en diferentes campos". Ya hemos controlado nuestro pensamiento y lo hemos cambiado.

Este pequeño ejercicio nos ayudará a potenciar pensamientos positivos, lo que nos ayudará a generar una autoestima alta, y por ende empezaremos a potenciar ese cambio personal que nos permita proyectarnos hacia fuera.

Jose J. Rivero
Psicólogo.
Experto en formación.
Terapeuta familiar.

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