jueves, 24 de febrero de 2011

Estoy en crisis: Se optimista...


Hace ya un año un amigo me planteó la posibilidad de colaborar en su blog abordando el tema  del bienestar personal, relacionado principalmente con las personas que atravesaban por una situación de desempleo, y bajo la lógica de intentar motivar y lograr que las personas potenciacen su bienestar personal aunque estén pasando una situación desfavorable al encontrarse en una situación de desempleo duradera. Bajo esa perspectiva surgió aquel primer artículo en del  2 de Marzo de 2010 titulado El valor del optimismo, publicado en nosoyunparado.es, recordando esta semana dicha fecha, de la cual estamos próximos me gustaría reabordar el tema, siempre bajo la perspectiva del bienestar personal y vinculandolo al optimismo, las expectativas positiva y nuestro diseño del plan de vida, asuntos ya tratados en positiva-hoy.

Dentro de esta perspectiva habría que señalar que como ya sabemos el optimismo es la tendencia por la que esperamos que el futuro nos depare resultados mejores, está altamente relacionado con las expectativas positivas que nos planteamos en nuestra vida. Este potencial nos ayuda a enfrentar las dificultades con buen ánimo y perseverancia, por una parte porque descubrimos las potencialidades personales que tenemos y las circunstancias, confiando en nuestras capacidades y posibilidades unido a las ayudas que nos pueden prestar nuestras amistades o aquellas entidades o recursos vinculados al empleo. Es decir, nos ayuda a trazar un plan de acción, para saber o intentar buscar un camino lógico ajustado a la realidad que nos evite frustrarnos, aunque también podemos plantearnos no hacer nada y caer en una indefensión, pensando que ya para que voy a entrevistas laborales, para que preparo currículo, en definitiva en nuestra mente se ata el pensamiento de para que, con el tiempo este pensamiento se va fortaleciendo en nuestra mente siendo el principal impedimento a la hora de realizar una búsqueda activa de empleo, o en definitiva, sentirme que por lo menos estoy haciendo algo, y tengo una lógica y una meta en mi vida para poder conseguirlo.

La principal diferencia que existe entre una actitud optimista y otra pesimista se basa principalmente en el enfoque con el que se aprecian las cosas, es como si cambiásemos la lente de una cámara de vídeo con la que registramos nuestra realidad. Con esta misma óptica podemos empeñarnos en descubrir inconvenientes y dificultades que nos provocan apatía y desánimo. El optimismo, por tanto, supone hacer ese mismo esfuerzo para encontrar soluciones, ventajas y posibilidades, dándole la vuelta al pensamiento bloqueante y pensando que si podemos conseguir ese objetivo.

En general, nos planteamos que es importante tener en cuenta que las personas más optimistas tienden a tener mejor humor, a ser más perseverantes y exitosos e, incluso, a tener mejor estado de salud física. De hecho, uno de los resultados más consistentes en la literatura científica es que aquellas personas que poseen altos niveles de optimismo y esperanza (ambos tienen que ver con la expectativa de resultados positivos en el futuro y con la creencia en la propia capacidad de alcanzar las metas) tienden a salir fortalecidos y a encontrar beneficio en situaciones traumáticas y estresantes, siendo un factor importante dentro de las capacidades que definen a la personas resilientes, es decir aquellas personas que salen reforzadas de situaciones estresantes.

Por lo tanto, una de las primeras cualidades que deben de destacar en las personas ante la situación actual, debería ser, el optimismos y tener confianza en si mismo, es verdad que es difícil de vivir de manera optimista en la actualidad, sobretodo cuando tu vida depende de un salario para poder subsistir, o peor aún de una ayuda de empleo que no sabes cuando finalizará, pero la inmobilidad de la indefensión, sentirme perdido antes de empezar, esa si que es una situación caótica en las personas, cuando ya empezamos a pensar que no es culpa de la situación, sino que quizás nosotros tenemos algo que ver en nuestra ineficacia laboral, pues ahí principalmente comienzan los problemas ya que nos atribuimos todas la causas de nuestros problemas. 

Por esta razón, los auto mensajes a la hora de mantener una actitud optimista son en fundamentales a la hora de salir a la calle en busca de un empleo como en el momento de realizar una entrevista de trabajo. Una persona que se muestra triste, contrariada o que se siente a disgusto transmite esa sensación a los demás e inevitablemente causa un determinado rechazo que se puede convertir en la pérdida del puesto al que optabas. 

Claro está que solo con poner buena cara no solucionamos el problema, por ello es importante que al mismo tiempo nos diseñemos un plan de trabajo personal, en que lo más destacable sea en primer lugar entender que por muy mala que sea la situación por la que atraviese, puede tener solución si me lo propongo, y captar que el único actor y escritor de la novela de mi futuro voy a ser yo, por lo tanto, me tengo que sentir artífice de la misma, planteándome que cada día me deparará un momento bueno, por ello es recomendable hacer uso del diario positivo, es decir, plantearme que cada día tiene momentos buenos y otros no tan buenos, en ese diario registraré tres momentos positivos del día, por ejemplo, una buena puesta de sol, o una sonrisa de nuestro hijo o hija, todos aquellos momentos aunque quizás cortos en el tiempo, y que no habré apreciado o que habré infravalorado. 

Bajo esta nueva óptica me plantearé intentar disfrutar dentro de mis posibilidades económicas y ajustadas a unos margenes, disfrutar de un momento semanal, mio, que sea único, con el que yo me sienta realizado, ya que por muy mal que haya salido la semana a nivel de búsqueda de empleo, yo tengo otros campos donde soy importante, para mi, para otras personas, en general formo parte de la vida de otros y de la mía misma y eso es fundamental. 

Dentro de ese plan de búsqueda personal de empleo deberé plantearme metas lógicas y adecuadas a la situación personal y laboral por la que atravesamos, no fijándonos objetivos inalcanzables, y quizás nos cuesta entender que conseguir un trabajo hoy pasa a ser un objetivo de carácter superior, que quizás lo fundamental en una primera fase sea ponerme en marcha y que eso es importante, por ello me lo premiaré, lo siguiente puede ser mejorar mi currículo, intentando conseguir que las cosas que haga me provoquen un enriquecimiento personal y no solo profesional, entiendo que esto no da de comer, ni ayuda a pagar las facturas, pero si ayuda a salvarnos como personas, y en función de como estemos nosotros podremos proyectarnos hacia adelante.

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