domingo, 30 de junio de 2013

Cambio y crecimiento personal.

Los diferentes estudios llevados a cabo sobre la felicidad y las emociones positivas como la alegría, la gratitud, el interés, la serenidad, etcétera, realizados con niños y niñas, médicos y otros profesionales, a los que se le potenciaban las emociones positivas antes de realizar una tarea compleja, han demostrado que estas personas mejoraban su rendimiento con respecto a aquellos que no se le fomentaban dichas emociones. Los resultados en las múltiples investigaciones demuestran que la felicidad tiene un propósito evolutivo. Nos potencian y nos adaptan a las situaciones del mundo actual, mientras que las llamadas emociones negativas o de supervivencia reducen nuestro rango de éxito a la hora de enfrentarnos a los diferentes problemas que se nos presentan en la vida, paralizándonos e incluso generando en nosotros problemas de depresión y ansiedad, si nuestra capacidad de gestión emocional no es buena. Las emociones positivas generan satisfacción con la vida y felicidad, potencian nuestros pensamientos e ideas, aumentando nuestra capacidad mental y nuestro comportamiento, fomentando en nosotros la creatividad, nuestros recursos intelectuales y sociales; incluso mejorando nuestra propia salud.
Esto sucede ya que liberan en nuestro cerebro altas dosis de dopamina y serotonina. Estas sustancias no solo mejoran nuestro bienestar, sino que además incrementan nuestra capacidad de aprendizaje, permitiéndonos generar más conexiones cerebrales. Eso aumenta nuestra velocidad de procesamiento, mejora nuestra capacidad de resolución de problemas y aporta nuevas formas de hacer las cosas. Llegados a este punto, cabe hacernos la siguiente pregunta: ante la situación actual, donde las condiciones socioeconómicas han limitado nuestra satisfacción con la vida, debido a la supresión de oportunidades, donde hoy trabajar se ha convertido en una necesidad de subsistencia y no en un elemento de satisfacción con la vida, donde en muchas ocasiones hemos perdido la interpretación de sentido vital, ¿qué podemos hacer? Efectivamente, parece que las soluciones que nos ofrecen ante la crisis están en contraposición con el bienestar personal y la felicidad. Aunque la verdadera respuesta está en tus manos, recuerda que es tu responsabilidad potenciar aquellos elementos que generan bienestar. Para ello haz consciente el día a día, aprécialo, vívelo disfrutando de los momentos como si fueran únicos. Ríe, practica deporte, da paseos al aire libre, aprovecha los momentos y sácale partido a tu vida. Pero aún ve más allá: haz cosas que te identifiquen, vuélcate en actividades que den sentido a cada segundo que vivas, identifícate con unos ideales o lleva los tuyos a la práctica. Potencia tu espiritualidad si así lo deseas; pero rodea de sentido todo ese mundo en el que te mueves. Por eso cambiar es posible y lo tenemos que hacer, porque en ello va nuestra felicidad de hoy.
*PSICÓLOGO MIEMBRO DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA DE PSICOLOGÍA POSITIVA
Imagen tomada de http://www.ccpparanjuez.com/wp-content/uploads/bonsai-mano.jpg

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